Para México

Este tema no es precisamente de los que abordo en este blog, sin embargo después de una reflexión de fin de semana pero que he venido generando después de unos meses de vivir este “rush” de elecciones, hoy creo que necesito desahogarme (por mí bien reprimido) y sacar lo que pienso de estos meses que hemos vivido regidos por candidaturas y marchas.

Creo que independientemente de quién haya sido el candidato por el que votamos (convencidos o por “utilidad”), desde hace varios meses hemos vivido un periodo de no-respeto al hablar y opinar de los candidatos tomándonos muy a personal la postura con la que congeniamos -como si fuéramos nosotros mismos los que estábamos ahí haciendo campaña-. Las redes sociales pusieron de vacaciones su esencia: En FB dejamos de ver la muestra de orgullosos padres o viajeros emocionados con sus 800 mil fotos, y en twitter, ya no sabíamos cada paso, fiesta, cruda e ida al baño de los que seguimos para convertirse en asesores políticos profesionales, lo cual llegó a ser muy pesado porque la “opinión personal” se volvió “ataque contra el que no cuadra con lo que creo” y agresiones virtuales que han sido motivo de enojos y hasta “unfollows” (en esta época el unfollow es la declaración de guerra más abierta como en la primaria que te hicieran la ley del hielo a la hora del recreo).

Es obvio que la intensidad con la que se vivieron estas elecciones está propocionalmente ligado al  bombardeo y abuso de redes sociales sobre el tema, de verdad (aunque no soy nada progre) creo en el cambio que se generó y en los movimientos de libertades y sobre todo la de libertad de  expresión que se gestaron a través de estos medios, pero creo firmemente en la opinión libre y no en el ataque, patrón que predominó  en estos meses.

Gran incongruencia (desde mi perspectiva) de los movimientos: Recurrente crítica a los medios y a las personas que no estaban con el candidato gallo de los que encontraron en la manifestación una forma de exigencia y de demostrar que la apatía había quedado atrás, (dejar atrás la apatía y manifestarse me parece uno de los grandes logros de este periodo electoral, sin embargo la intolerancia que tanto critican fue el espejo que al final para muchos que estaban ahí adentro les explotó en la cara). Bien por las universidades que se mantuvieron en el movimiento como algo apartidista porque necesitamos esto, el grito de inconformidad ante la evidente falta de respeto que los políticos y en muchos casos las instituciones nos han demostrado a los ciudadanos que de tontos, en serio, no tenemos un pelo. Estoy de acuerdo que a nuestro nuevo presidente lo vamos a tener auditado 24/7, porque yo a diferencia de mucha gente que no votó por él, yo tengo -en serio- expectativas y fé que va a cumplir y que sus propuestas y su mandato van dirigidos a todos y no solo a unos cuantos, -lo quiero creer y estoy esperando verlo- por muy mal que esté nuestro sistema, que no se prevean segundas vueltas y que 62% no votó por el próximo presidente, sí lo ponemos en perspectiva, el 68.5% no votó por la izquierda y el 75% por la derecha y bueno el 97.6% por el señor Quadro, así que lo que hay que pensar es porqué le regresaron el gobierno a estos que tanto nos caen mal… Sin embargo la opinión y las discordancias vienen de mexicanos que no estamos siendo apáticos y creo que eso es lo que hay que valorar y darnos cuenta de lo grandes que somos y no lo que hemos creído por mucho tiempo.

Después de tanto choro de analista política que quiere protagonizar lo que no hice en estos mesos (lo siento, eso nos han dado también las redes sociales, wannabe “15 minutes of fame”), el motivo real de mi reflexión va más allá de lo que hoy que estamos a punto ya de saber: Quien será el presidente electo (esperando que terminen los conteos distritales y ya sea oficial el resultado -y que realmente por parte de quien no gane respete el trabajo del IFE-), mi reflexión me inspiró mi patriotismo a tope: Leí el domingo un twitter de una conocida “cercana”, extranjera -centroamericana- (muy amiga de una toluqueña sumamente de izquierda -no es crítica-) que puso: “No puedo creer que ganó #peñanieto… Fijo hizo fraude” y ayer remata con “Impugnen esas elecciones mexicanos”. ME PUDO… me di cuenta que los mexicanos podemos decir misa, no estar de acuerdo y hasta atacar (sin faltarnos el respeto), pero explínqueme que hace una HONDUREÑA hablando de política mexicana “al grito de guerra”.

Gracias a eso me di cuenta lo importante que es expresarnos y en serio tomar partido ante las irregularidades y todo lo que vaya en contra de nuestro país y nosotros mexicanos, porque -somos nosotros- aquí y en el extranjero los que sabemos que pasa, los que conocemos nuestra política y los que tenemos DERECHO a decidir o quejarnos de lo que nos pasa, no un extranjero que ni siquiera ha venido a México.

En fin, empieza una nueva etapa de trabajo en conjunto, el gobierno y los ciudadanos, la prole que nos partimos la cara chambeando y tratando de ser mejores para tener un mejor país, creo (aunque en 6 años pueden pasar muchas cosas) que aun cuando haga un buen gobierno el partido de centro, veremos que la alternancia será la nueva forma de gobernar en México.

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Archivado bajo COTIDIANIDAD, CULTURA, DE DAR, DE HACER, DE NO HACER

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