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A un día de la edad de Cristo

Son las 5:52 am del 18 de septiembre de 2013… Soy una clientaza de la madrugada entre semana, será esto un preámbulo respecto al conocido dicho
“Al que madruga, Dios lo ayuda…”

Se nota que estoy entre dormida y despierta, obvio no voy a filosofar, pero solo a menos de 24 horas de mi tan controversial cumpleaños (por el día -19 de septiembre- en México se recuerda el temblor del 85 uno de los más fuertes en nuestra historia y que sin falta y por respeto se pide un minuto de silencio) en fin… Mi cumpleaños definitivamente no podía quedar desapercibido -risas… muchas-

Este año tiene muchos simbolismos, pero combinado con el día, más: el primero, mi abuelo materno nació en 1921, o sea 59 años antes de mi llegada a esta vida, el segundo, la boda de mis papás… ahhhh pero en 1975 (ellos si que supieron vivir la vida en pareja) y el tercero la tan conocida edad en la que Cristo murió y resucitó (no soy católica, es más no tengo religión, pero definitivamente Jesús es un maestro que sin duda vino a cambiar el mundo) y los 33 en lo personal representan una reinvención, un paso más hacia la madurez y a aferrarme a mis creencias, a ser dedicada y dejar atrás la desidia, a tomar los cambios como vienen y adapatarme para ser mejor cada día (ok ok… prometí que no iba a filosofar) pero es que mañana -yet again- llega el día de iniciar un nuevo ciclo, (en temas espirtuales, después de mañana me quedan dos más para el segundo retorno… pero esa será otra historia) de tomarlo con la positividad y toda la alegría que siento, me da mucha felicidad cumplir un año más, sana, contenta, bastante realizada en lo profesional y muy feliz y más “tranquila” en lo emocional, y muy agradecida por la bienvenida que me ha dado mi yo espiritual (perdón por haberte guadardo 31 años, este año ha sido uno de los mejores, con altas y bajas pero con grandes experiencias y conocimiento adquirido).

Good bye 32!!! Los recordaré como el año en que decidí -concientemente- dar el paso a la madurez y ser plenamente feliz… NO SE DIGA MAS!!!

¡¡Bienvenidos los 33!! ¡Feliz cumpleaños a mí!

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De enojos y frustraciones superadas

Cuando hay mucho estrés y de pronto te das cuenta que no te calienta ni el sol, solo hay una cosa, el enojo te ha conquistado. Después de una situación que me pasó hace unos días, en calma ya, pensé en el significado que para mí es el enojo, pero primero quise ver en el dicciónario de la Real Academia Española que quería decir, y según la RAE el enojo es:

(De enojar).

1. m. Movimiento del ánimo que suscita ira contra alguien.

2. m. Molestia, pesar, trabajo. U. m. en pl.

3. m. ant. agravio (‖ ofensa).

El enojo según yo:

La manifestación de la frustración.

He llegado a la conclusión que los enojos son viles expresiones de lo que pretendemos hacer de alguna manera o esperamos que sea de alguna forma que al final no sale -ya sea que dependa de nosotros o de un externo-. Primero que nada, las personas que se frustran por todo deben eliminar la creencia que lo externo lo pueden controlar, así es, tú no puedes hacer nada respecto a lo que depende de otra persona o el entorno, así que las personas que ya pasaron la adolescencia se ven muy inmaduras sí este tipo de situaciones los frustran. Es díficil pero se aprende y lo mejor es respirar.

Definitivamente la gente que no se enoja o tiene un nivel de frustración bajo, en mi opinión no la entiendo, pero considero que es gente mucha más madura que sabe ver las situaciones desde un contexto más objetivo y de plano “no se enganchan”, ¡suertudotes! sin embargo creo que el enojo algunas veces es necesario de expresar porque no se puede ir por la vida tragando camote y dejando que el de enfrente sea un abusivo que siempre logre su cometido sin importar lo que le pase al projimo.

Todo este chorote me cayó en la cabeza después de que una “lady” se pasó un alto en una glorieta muy transitada al sur de la ciudad donde además no hay carriles marcados. Yo iba hacía la izquierda y al momento que ésta señora se pasa el alto, casi me choca, obvio me dio la histeria total y le empecé a tocar el claxón, se hizo la que no pasaba nada y antes de llegar al siguiente semaforo en alto, nos toca juntas, pues esa mujer baja el vidrio y me pinta el dedo más vulgar que he visto (ni para que describirlo, me bajaría a su nivel). Sé que en otro momento yo le hubiera gritoneado o solo le hubiera regresado el complemento que me hizo, pero esta vez solo voltié y le dije, “te voy a pasar porque tengo que ir a la izquierda, gracias”, bastante serena, se puso el siga, me le adelanté y seguí hacia la izquierda.

No voy a negar que ya más adelante seguía como muy caliente de la situación, pero me di cuenta que enojarme me hubiera llevado a hacer algo poco maduro y en una de esas peligroso (si le contestaba igual, seguro se bajaba a pegarme), respiré y poco a poco empecé a sentir más tranquilidad y me dio mucha emoción mi reacción ya que ante este tipo de cosas sí me enchilo. Ese día en la tarde tuve una plática relacionada al acontecimiento de la señora grosera y el comentario a mi reacción fue atinadísimo: “El enojo aireado -el que se manifiesta y todo mundo se da cuenta- sólo lleva a más enojo y frustracion, porque con ello no se resuelve nada y el que se queda enganchado eres tú”.

Poco a poco a los enojones tipo yo que tenemos poco nivel de frustración, con dedicación se va quitando, les sugiero pensar en esto, ¿Qué les ha traido de beneficio enojarse?, mi recomendación es respirar y no reaccionar al instante, controlen lo que sí está en sus manos y dejen que lo externo actue como sea, pero contrólense a sí mismos y van a ver la sensación de felicidad que les deja.

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